Evaluating for better decisions: cohousing and cooperative housing models
En Andaira llevamos años explorando cómo las formas de habitar condicionan nuestra calidad de vida y acompañando la transformación de los modelos. En un contexto de crisis habitacional, el cohousing o vivienda colaborativa emerge no solo como una alternativa residencial, sino también como un piloto de la Economía Social y Solidaria.
Tras la realización de la Evaluación de impacto comparado de comunidades de convivencia sénior en el marco de Comunidades de Cuidados y l´ Estudi d l´mpacte de l´habitatge cooperatiu en cesió d´ús, para HABICOOP, buscamos reforzar los fundamentos de un modelo en auge, aportando evidencias que permitan escalar políticas públicas de vivienda arraigadas en la sostenibilidad y la justicia social.
El objetivo principal de estas evaluaciones ha sido conocer el impacto diferencial del cohousing y modelos de vivienda cooperativa respecto a los modelos tradicionales (residencias o alquiler de mercado) en la vida de las personas. Queremos entender no solo si el modelo funciona, sino cómo y por qué se producen los cambios.
La medición del impacto
Para responder a las preguntas que nos planteábamos, ambas evaluaciones se apoyan en la medición del impacto neto del modelo de vivienda mediante el método cuasi experimental de comparación postest entre grupos. Se ha aplicado un control estadístico multivariante de posibles variables intervinientes, además de un control de sesgos que incluye muestreo estratificado y otros procedimientos de control de calidad de los datos.
En cohousing sénior se identifican impactos positivos en autonomía, integración social y bienestar emocional, mientras que otros indicadores como la mejora de salud física o la reducción de morbilidad no muestran diferencias estadísticamente significativas frente a otros modelos.
En el modelo de vivienda cooperativa en cesión de uso, también se identifican impactos sustanciales en lo social, ambiental y económico, y describe un nicho de cambio especialmente claro a nivel relacional, con cambios positivos en soledad no deseada, apoyo mutuo y cohesión, vinculados además con bienestar emocional (felicidad) y calidad de vida.

La teoría del cambio aplicada a modelos de vivienda
Una parte central de “cómo lo hacemos” está en la teoría del cambio. La evaluación sistémica orientada por teoría del cambio explica la cadena causal de supuestos que ayuda a entender cómo los recursos y los procesos de trabajo conducen, paso a paso, a los resultados.
Este enfoque nos ha permitido comprender que, más allá de los resultados concretos, ambos trabajos comparten una conclusión: los impactos más consistentes se concentran en lo relacional y en el bienestar emocional. La vida en las comunidades de vivienda cooperativa genera impactos medibles en el vínculo social, lo cual mejora el bienestar, apoyos, autonomía, derecho a la vivienda y sostenibilidad ambiental, pero esos impactos dependen de condiciones o factores concretos de funcionamiento del modelo como gobernanza, recursos, diseño, accesibilidad económica, etc.
Cuando miramos a la generación de cohesión y apoyo mutuo, las dos evaluaciones se refuerzan entre sí. En cohousing sénior las personas se encuentran en un entorno más cohesionado que en residencias, algo ligado al compromiso comunitario y al modo de vida cooperativo; y se observa evidencia de una solidaridad cotidiana. En cesión de uso, se destaca cómo el diseño arquitectónico y los espacios compartidos funcionan como palancas: la satisfacción con espacios privativos y comunes se vincula con confort y sostenibilidad, y una parte sustancial de las personas pasa regularmente tiempo con sus vecinas en espacios comunes, algo que impregna la participación y la gobernanza.

La dimensión económica y ambiental aparece con fuerza en el modelo de cesión de uso, y aquí los datos ayudan a aterrizar debates que suelen quedarse en impresiones. Se subraya que el modelo aporta seguridad y estabilidad, con condiciones económicas de acceso y posibilidad de vivir de manera indefinida, reduciendo preocupaciones habituales del alquiler y conectándolo con autodeterminación y la capacidad de desarrollar un proyecto de vida propio.

También se describen impactos ambientales ligados a la eficiencia energética, al confort climático y al ahorro de agua y se describen prácticas como la movilidad más sostenible, con un efecto que no es solo en términos ambientales: estas prácticas contribuyen a reducir gastos y a prevenir situaciones de pobreza energética, incrementando la capacidad de ahorro de los hogares.
Los modelos de vivienda desde la perspectiva de género
La perspectiva de género no se trata como un añadido, sino como parte consustancial del diseño de las comunidades de vivienda. En cohousing sénior se señala que los cuidados siguen marcados por una fuerte feminización y que es imprescindible implementar estrategias de cocuidados con perspectiva de género para redistribuir responsabilidades y evitar reproducir desigualdades.
En cesión de uso, se apunta que una presencia proporcionalmente mayor de mujeres y la inclusión de personas no binarias, sugiere espacios más permeables a prácticas equitativas e inclusivas y una mayor apertura a miradas feministas interseccionales en la organización de la vida cotidiana. Así mismo, la presencia destacada de hogares unipersonales dentro de estos proyectos puede ser un indicador de una mayor oportunidad de acceso a la vivienda para perfiles que, por motivos económicos podrían encontrar serias dificultades para acceder en una vivienda digna e independiente al mercado privado.
Algunos apuntes para futuras evaluaciones
En el contexto actual de crisis habitacional que atravesamos, la revisión de modelos de vivienda está en auge y se señala un incremento de la presencia de la vivienda colaborativa en los últimos años. Disponer de modelos que crecen y se expanden no es suficiente; necesitamos modelos que demuestren qué aportan, para quién, bajo qué condiciones y comprender mejor los retos que se nos presentarán en el futuro.
Cuando la evaluación con calidad técnica y metodológica entra al juego, contribuye al pensamiento evaluativo, aporta transparencia y transferibilidad y ayuda a fundamentar la toma de buenas decisiones sobre el escenario futuro hacia el que queremos avanzar.
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